EL FUNCIONARIADO ( EN EL PUNTO DE MIRA )

Publicado: 1 febrero, 2012 en TEMAS SOCIALES, Uncategorized
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 EL DESPRECIO POLÍTICO AL FUNCIONARIADO Contra la bajada salarial y el incremento de jornada en lafunción pública

Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para :a Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica-la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de tumo. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho

 Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberla n tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en si mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajara.

 

Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo, los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo-no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.

FUENTE:

FRANCISCO J. BASTIDA CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

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comentarios
  1. ferran dice:

    Totalmente de acuerdo con la defensa que haces del funcionariado, aunque en el caso de la Sanidad el aumento de las 2,5 horas semanales, ( 10 mensuales) no quieren que se añadan a la joranada laboral diaria sino que quieren que hagamos estas horas en viernes tarde o sábado mañana, con lo cual si que se ahorran pagar a los sustitutos de fines de semana, ya de por sí mal pagados.

  2. EMILIO dice:

    TOTALMENTE DE ACUERDO, LOS FUNCIONARIOS SON LA DIANA DE TODO EL MUNDO.

  3. Lola M. Sobreviela dice:

    Muy aguda la apreciación de esa demagogia estructurada para dividirnos y enfrentarnos.
    Muy claro queda también a qué niveles está llegando el clientelismo.

    Estupendo artículo, Juan

    • Jose " Llargo" dice:

      Totalmente de acuerdo. Y yo, como funcionario que soy, añadiría que la mayoría de la gente piensa que ganamos un sueldazo, cuando el sueldo medio para un funcionario base con veinte años de servicio oscilaba entre los 1100 y 1300 €. Y digo oscilaba porque actualmente, con la rebaja del 5% del anterior gobierno, la congelación de este y la subida del IRPF, muchos nos quedamos en mil € o menos.
      Tambien puntualizar que el aumento de la jornada de 35h. a 37.5h semanales es para los funcionarios de las administraciones locales y autonómicas. Los que dependemos de la administración central siempre hemos tenido la jornada de 37.5 h.
      Hay mucha demagogia por parte del gobierno con este tema, pues lo que no dicen es que a los cargos de confianza, la mayoría de designación directa, y cuyos únicos méritos en muchos casos es pertenecer al partido o sindicato de turno, la bajada de sueldo no les afecta a diversos conceptos del sueldo como productividades, dietas, objetivos y pagos en especie ( Tarjetas regalo del Corte Ingles, por ejemplo).

      Otro día me extiendo más Juan, que me pongo de mal humor y es lo único que nos queda.

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